22 de julio de 2008

Las señales del amor


El título de este post parece el nombre de una telenovela mexicana, pero me parece el más correcto para describir lo que pretendo. La escena es casi como sigue: un café de Buenos Aires, de luces ámbar y con una barrera que no impide cazar en el aire el olor delicioso de los fumadores (ya no fumo, pero me gusta el olor).
Yo estaba devorando alguno de los doce libros que me había comprado, o quizás estaba leyendo mis diarios argentinos favoritos, aquellos que siempre leo por la Internet. Yo estaba leyendo, muy cómoda, cuando reparé en mi ausencia y la miré. Ella me miraba, adivinando quizás que estaba feliz, con mi lectura, mi café, y sus ojos.
Y entonces le dije que eso era el amor. Estar con ella, ella conmigo, pero cada una en su propio espacio. No tienes que preocuparte de hablarle bobadas para que te sienta presente (valga la redundancia), no tienes que contarle chistes o recordarle la hora a cada rato. Simplemente ella está en lo suyo, y yo en lo mío, en el mismo lugar, casi rozando nuestras manos, pero dueñas de un silencio único e invalorable.
Esa es una de las señales del amor. Cuántas veces fui payaso de mi entonces pareja, cuántas veces me desviví en hablar bobadas, cuántas veces bailé un baile que no era el mío solo por agradarle. Esa no era yo. Esa era infelizmente yo. Esa ya no soy yo. Hoy soy más yo que nunca, y eso me hace feliz, hondamente feliz.
Pero hay más señales del amor. Tengo una breve lista:

1) Es amor cuando solo necesitas de su olor para sentirte plena.
2) Es amor cuando no necesitas explicar tu miedo, tu dolor y tu angustia. Ella lo sabe. Ella lo intuye. Ella lo imagina.
3) Es amor cuando tus pasos te llevan solo a ella.
4) Es amor cuando sabes que ningún beso te llenará como el de ella.
5) Es amor cuando eres capaz de decirle: "Esa chica está buenísima". Y escuchas que ella te dice: "Sí, buenísima". Y luego, como que la vida sigue, ella y tú se abrazan, se besan, y se aman, capaces de entender que la chica buenísima es solo eso: una chica buenísima. Y ya se fue.




16 de julio de 2008

Mi nuevo blog


Perú.21 renovó su web y este es mi nuevo blog, ahora sí de sexo, estrictamente de sexo. Este sex o no sex, el verde estridente, continuará... Será el sex o no sex lesbiano. Todos somos bipolares.

14 de julio de 2008

Dos años junt@s



Nos hemos regalado una semana lejos de Lima. En unas horas subiremos al avión. El destino: Buenos Aires. Como de costumbre, me muero de miedo, las manos me sudan, me como las uñas, maldigo, tiemblo, y casi lloriqueo. Soy un drama, pero así y todo siempre quiero escaparme de Lima, y siempre quiero que sea en avión. En el aire rezo más que en cualquier parte. No hay pastilla que me duerma, no hay trago que me relaje, no hay aeromoza que me distraiga. Ni los besos de ella me tranquilizan.
Pero este post no es sobre mi terror a los aviones. Este post es sobre ella, la mujer que acaba de arreglar mi maleta, que me mira enamorada, que cuenta mis días sin fumar, que lee los borradores de mis post y de mis columnas de sexo, que no acaba de querer a mi amada gata Vodka… Ella es la mujer que se siente feliz y orgullosa de haberme transformado en una persona mejor. Ella es todo. Y yo soy tan afortunada que todavía –así de masoquistas somos algunas mujeres- me pregunto por qué diablos no estoy triste, por qué no extraño mi vida loca, por qué no pienso en mi pasado, por qué mis canciones lúgubres de siempre ya no me hacen llorar, por qué ya no tengo miedo a amar demasiado. ¡¿Qué diablos me pasa?! ¡¿Por qué no estoy sufriendo?!
Cumpliremos dos años y esta será una semana de celebración. Las pocas personas que conocen, al detalle, mi historia con R. pueden decir que el amor triunfó. Y no ha sido fácil. Ella, unos pocos, mis gatas y yo sabemos que no ha sido fácil.
Cuando digo, optimista al cien por ciento, que el amor triunfó casi no reconozco mi voz. No es la misma voz de siempre. Definitivamente, yo no soy la de siempre: no fumo, no digo salud los sábados, hago ejercicios y tomo café descafeinado (¡qué horror!).
Son dos años junt@s, en dos años han pasado demasiadas cosas, demasiados post.
Quienes creen que Internet no es un buen lugar para buscar y encontrar pareja tendrían que saber que un día puse un aviso en una página de contactos de chicas lesbianas. Ella hizo lo mismo. No sé si ella me contactó a mí o si yo la contacté. Seguro que fui yo. Comenzamos a chatear en mayo de 2006 sin saber qué pasaría. Increíblemente, trabajábamos a cinco cuadras de distancia. Posiblemente, habíamos almorzado en el mismo restaurante del pasaje Olaya. Quizás habíamos caminado por la misma calle en busca de un taxi. Mi radar lésbico no la detectó. Y eso que mil veces estuve parada en el parque que mira su edificio.
A los pocos días de chatear propuse un face tu face con quien pretendía que fuera mi cibernovia. Entonces, por supuesto, no temía que me tocara una loca, depredadora, extorsionadora. Hoy le diría a cualquiera que tenga cuidado: siempre hay una loca suelta.
Pero yo tuve demasiada suerte. Siempre he creído en el amor a primera vista. Esa tarde, en la puerta de McDonald’s (donde ella me esperaba con su blusa roja), yo supe que ella sería para mí, que ella me libraría de mis pesadillas. Y así fue.
Gracias amor por estos dos años.




PD: Calamaro canta el 26 de octubre en Lima. Ya tenemos nuestras entradas VIP. Diez años atrás estuve en su concierto con la persona equivocada.

7 de julio de 2008

Nostalgia por este blog


El verde limón estridente de mi blog fue el comienzo de todo. En diciembre de 2006 lo abrí. Mi único propósito era lanzar al aire (la web) mensajes cifrados para la chica que hoy es mi pareja. Yo había vuelto a la casa de mi ex y quería desesperadamente regresar a los brazos de quien era en ese momento mi ex. ¿Me entendieron? No lo sé. El asunto es que yo necesitaba saltar todas las barreras para decirle a ella que era la mujer que yo quería.

Mi blog sería la herramienta perfecta para escribir lo que decidí llamar FICCIONES. Pero luego pensé que debía escribir de sexo, total escribía una columna de sexo, la cual me divertía (y me divierte) demasiado. En algún momento pensé que este blog sería un lugar de reflexión, pastillas para el alma, chocolate caliente y blabadas para levantar el ánimo. Mayúsculo error: Yo soy el pesimismo caminando.
Finalmente, hice cualquier cosa con mi blog: lo convertí en mi diario infantil (mi gatito móvil es un ejemplo), lo transformé en un puñado de cartas para Roc., lo usé de disco duro para mis historias viejas reeditadas, recargadas, reinventadas. Hasta que un día mi blog se hizo recontra gay, se salió del clóset pero a la mala y ya saben por qué.
¿Y de sexo por qué no escribes? Alguien me hizo la pregunta. No supe qué responder.
Hoy tengo el reto de desaparecer, de dejar este espacio. Carajo, ya parezco
Renato Cisneros!!!!
Pero no me voy porque ya no tengo novia o cualquier cosa de esas. Creo que me voy porque veo materialmente imposible dedicarme a tres blogs.

1) El que pronto tendré en Perú.21, el diario donde escribo.
2) Mi bitácora de cuando era profesora de la San Martín.
Clases de periodismo, que se encuentra en breve estado vegetal.
3) Este, mi
sex o no sex, mi amado blog de principiante. Huachafo, cursi, sentimental, bobo, antipático, desconocido, famoso...verde, mal diseñado, lesbiano.

Debo decir (que nadie me compare con Renato, a quien mi novia adora y yo he aprendido a conocerlo) que no sé qué diablos hacer.
No se puede vivir del amor. No se puede vivir de tres blogs gratis.
Uno trabaja, lee muchos libros, va al cine, tiene una novia, y cuatro hermosas y muy cultas gatas... Uno hace deporte por las noches, uno tiene deberes que cumplir..., uno quiere viajar.
Dice la doctora que me quitó el cigarro que al haber dejado de fumar el tiempo se estirará, todo se me hará más prolongado, las horas más largas. Creo que tiene razón. Mi tiempo parece ahora como el chicle. Se estira, pero me quedo mirando la pantalla sin saber hacia dónde está mi destino, en cuál de los tres blogs.

Y creo que esta no es una despedida.


28 de junio de 2008

Marcha Gay 2008, mi primera vez





Primera marcha en la que de verdad marcho. Es la primera vez que participo de la marcha del Orgullo Gay. Siempre fui como periodista, preguntándome si algún día me animaría a subirme a alguno de esos carros alegóricos para gritar "¡Basta de discriminación!". Siempre pensé que mi presencia no era necesaria, pero hoy desperté con ganas de estar allí, de no pasarla como cualquier día, de demostrar que estoy muy orgullosa de ser lesbiana. Y desde el mediodía calenté motores, luchando para que nada me desanimara: la abstinencia del cigarrillo (ya pasé las 48 horas sin fumar), una repentina crisis de estornudos, o los efectos de la mortal dieta.
Mi pareja -tan reacia a estos eventos que te ponen en la puerta del clóset-, increíblemente aceptó ir. Nada podía fallar.
Ella, con capucha y antifaz, algo asustada, pensando que todos la iban a reconocer, avanzó sin mirar atrás, con uno que otro sobresalto ("¿Y si mi jefe me ve?"), pero tranquila. Yo no llevé máscara, nunca la llevo.
Eran casi las cuatro de la tarde. Pronto nos confundimos con la gran cantidad de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y más que decidieron marchar. Fue una de las marchas más grandes en la historia gay de Lima. Si nos comparamos con cualquier otro país seguro que somos cuatro moscas. Pero si pensamos en las marchas pasadas... definitivamente, somos más, mucho más.... Y cada vez menos gente se tapa la cara, se disfraza, se cubre o se esconde para decir que es homosexual.
Debo confesar que la pasamos bien, nos emocionamos y, en varios momentos, ella se quitó el antifaz y disfrutó la salida del clóset, una salida breve y refrescada por el vientecito del invierno.
Algo que me llamó la atención fue la complacencia de los extraños que nos miraban. A nuestro paso nadie nos señaló con el dedo, nadie nos insultó, nadie nos puso cara fea. Ya se sabe que ser homofóbico no es lo políticamente correcto, pero -me parece- que Lima nos recibió con cierta calidez. Claro, siempre me equivoco.
Pero dos cosas quedaron flotando en mi cabeza:
1) La gente nos tomaba fotos como si fuéramos los monos que se habían escapado del zoológico.
2) La gente nos tomaba fotos porque les parecíamos valientes.
En fin... No vale la pena pensar lo peor.
Este breve post es solo para mostrarles algunas imágenes de la Marcha del Orgullo Gay 2008, y para decirle a mi amada que me sentí orgullosa de tenerle a mi lado, de haberla podido abrazar en la Plaza San Martín, y hasta darle un besito.
Este breve post es también para reafirmar que me siento feliz de ser lo que soy.

25 de junio de 2008

Quizás sea mi último cigarrillo







Miro con lástima mi cenicero de color del arcoiris. Pienso que si todo sale bien lucirá libre de puchos, y casi podría parecerse a un platito de té sin tasita de té. Afino mi nariz y contemplo el aire pesado, quizás sea la última vez que nubarrones grises floten por mi departamento. Intento quedarme con el olor de mi cigarrillo, retener la última pitada en la garganta. Si todo sale bien tendré que dejar de desesperarme cada vez que no encuentre fósforos o encendedor en mis bolsillos. Si todo sale bien tendré una historia que contar. Si todo sale mal también tendré una historia que contar: la historia de mi fracaso, de mi falta de voluntad, de mi apego por la muerte.
Desde que hoy, 26 de junio, se transformó en una X en mi calendario (fecha del inicio del tratamiento), el amor a mis cigarros -y a todo lo que ellos llevan y traen, con su indiferencia cancerígena- se ha quintuplicado. Es como cuando sabes que te despedirás de un gran amor. Te mata la pena, te matan las ganas, el pecho se te encoge de solo pensar que ya no estará dentro de ti. No se trata de dramatizar, pero en estos previos al final una pena muy parecida al amor roto me empuja a creer que no vale la pena privarse de tantos malos placeres en la vida. ¿Para qué?Pero ya está decidido. Hoy, 26 de junio, a las 2:00 p.m. habré dado el gran paso.
No sé si lo dejaré. Solo sé que iniciaré un tratamiento y quizás esta sea mi última foto con un cigarrillo cerca. Quizás este cigarrillo sea mi último coqueteo frontal con la muerte. El cigarro mata, ¿verdad? Pero también mata la ira, el desamor, la desilusión, la angustia, la inapetencia sexual, la alegría desmedida, las combis, los taxistas, el exceso de azúcar, el chocolate, el estrés, una sobrecarga de mariscos, la contaminación del transporte público, la cafeína, el humo de la parrilla.
Cualquiera me diría que no tengo razones para sentirme obligada a dejar de fumar. Sí pues. No estoy obligada. Pero cuando la vida te sonríe un poco, aprecias lo poco o mucho que tienes y de pronto te das cuenta que el cigarro es algo de lo que se debe prescindir para estar más saludable, más pilas, con más energía. ¿Estoy convencida de ello? Creo que sí, pero no tanto.
Otras razones, menos importantes, me llevan a aceptar este reto.Es mejor pasar a las filas de los no fumadores porque ser fumador comienza a ser un problema en casi todas partes.Hoy subes a un taxi y el chofer -que puede tener un auto inmundo, lleno de agentes contaminantes-, te dice que, por favor, apague el cigarro, "mátese si quiere, pero a mí no". Ok, ok. Lanzas por la ventana el cigarrillo.Hoy estás en la oficina, en el pasadizo, y los no fumadores miran tu cigarro con miedo, asco e incomodidad. Se tapan la nariz sin disimulo, tosen, te hacen señas de que son alérgicos, y murmuran que el cigarrillo mata.Hoy fumas en el área para fumadores de un restaurante y los no fumadores que -por desgracia, casualidad o falta de mesas-, cayeron en la zona del humo te miran como un apestado, como el tipo de ser (¿humano?) que la sociedad no admite. Casi puedo verlos con una pancarta que dice: "Queremos calidad de vida".Fumar se ha vuelto un lío. Y eso que nuestras normas son blandas en comparación con la dictadura antitabaco que impera en otras ciudades. Las normas, a veces, no están en el papel sino el aire, en la mentalidad de la gente. Y esa ley si es más difícil de burlar. Si alguien te mira con cara de "oye, me estás matando con tu humo" francamente dan ganas de matarlo con las manos o de apagar el cigarro. A ciertos entes todavía civilizados, como yo, se les ocurre apagar el cigarro, y pensar que cada vez hay más lugares libres de humo, maldita sea. Así no se puede vivir... o morir lento.Hasta en el parque te miran con desprecio por el puto cigarrillo. Es como si te culparan de toda la contaminación ambiental, del desastre climático y del color triste de las hojas.
No quiero estorbar a nadie con mi humo, menos a mi novia que destila odio cuando me ve humeando. No quiero que nadie me joda con la eterna pregunta de "¿acaso no te importa la vida de los demás?" o la peor de las preguntas, la que siento como una puñalada: "¿no te importa matar a tus gatas de cáncer al pulmón?".
Maldita sea. Todo hace indicar que lo intentaré en serio.

(Hay quienes creen que dejar de fumar es solo cuestión de fuerza de voluntad. Yo no la tengo, así que solo confío en la doc y en sus milagros).

CIGARROS

19 de junio de 2008

Siempre canto lo mismo









Hay canciones que te acompañan toda la vida. Hay canciones capitales en mi vida, canciones que me hacen llorar cuando estoy feliz, que me alegran cuando estoy muriendo, que me hacen maldecir mi suerte, incluso cuando todo camina bien.
Estas son algunas de las canciones que, en mi cabeza, sonarán por siempre. Mi banda sonora. Mi música de fondo a escasas horas del inicio del invierno.