27 de febrero de 2007
sexo con amor
Pocas cosas alcanzan el equilibro, por lo general, algo falla o algo falta. He soñado durante años en encontrar la fórmula para que no me falte amor ni sexo, para que ambos lleguen juntos, y permanezcan atados por simbre. El sexo por puras ganas pasa y alivia el deseo. Pero el sexo con amor alivia el deseo y te deja el corazón contento.
20 de febrero de 2007
5 de febrero de 2007
Fecha de vencimiento
Los amigos preguntan cómo pasaremos el Día de los Enamorados, de San Valentín, del Amor. Todos preguntan e indagan en el regalito, qué regalarás, que te regalarán. Hoy solo valen los corazones, rojitos e hinchaditos de pasión. Dejemos para mañana las lágrimas y la pena por esa ruptura, disimulemos. Pensemos que quizás era lo mejor, que nos toca empezar una nueva vida (¿cuántas vidas has empezado en los últimos quince años? Más que los gatos, más de siete seguro?).
* * *
El amor se acaba, admitámoslo, así desentonemos con la clásica alharaca de este 14 de febrero. No quiero malograrte la fiesta y menos enfriar el romanticón encuentro que preparas, pero parece que el feelling del amor dura solo un año. No me convence, la verdad. He estado enamorada diez años de la misma persona, pero el estudio es contundente: dormir poco, comer menos y pensar constantemente en otra persona son los síntomas del enamoramiento. Es posible que solo haya dormido poco en esta última década.
Si tienes tres años de relación, comes desmesuradamente, piensas en mil cosas y en ella también, y duermes más de ocho horas sin insomnio los estudios señalan que tu romance ya fue. Una investigación de la Universidad Italiana de Pavia sentencia que el enamoramiento solo dura un año.
Las fuertes emociones que se generan cuando dos personas recién se enamoran son originadas por una molécula conocida como factor de crecimiento nervioso o Nerve Growth Factor (NGF).
Los científicos italianos encontraron niveles increíblemente más altos de NGF en la sangre de 58 personas que acababan de enamorarse locamente que en la de un grupo de solteros y personas que llevaban mucho tiempo con sus parejas.
Después de un año con la misma pareja, la cantidad de NGF o 'molécula del amor' en la sangre de los antiguos 'recién enamorados' cayó a los mismos niveles que en el otro grupo, el de los solteros y comprometidos desde hace tiempo.
El amor tiene fecha de vencimiento, como el yogurt. No es eterno. Nada es para siempre. Todo tiene su final, como decía el gran Lavoe.
Máximo puede durar dos años, refieren los estudios. Pero quienes aún nos mantenemos al otro lado de la ciencia podemos decir que todavía hay amores eternos, mientras duren claro.
* * *
El amor se acaba, admitámoslo, así desentonemos con la clásica alharaca de este 14 de febrero. No quiero malograrte la fiesta y menos enfriar el romanticón encuentro que preparas, pero parece que el feelling del amor dura solo un año. No me convence, la verdad. He estado enamorada diez años de la misma persona, pero el estudio es contundente: dormir poco, comer menos y pensar constantemente en otra persona son los síntomas del enamoramiento. Es posible que solo haya dormido poco en esta última década.
Si tienes tres años de relación, comes desmesuradamente, piensas en mil cosas y en ella también, y duermes más de ocho horas sin insomnio los estudios señalan que tu romance ya fue. Una investigación de la Universidad Italiana de Pavia sentencia que el enamoramiento solo dura un año.
Las fuertes emociones que se generan cuando dos personas recién se enamoran son originadas por una molécula conocida como factor de crecimiento nervioso o Nerve Growth Factor (NGF).
Los científicos italianos encontraron niveles increíblemente más altos de NGF en la sangre de 58 personas que acababan de enamorarse locamente que en la de un grupo de solteros y personas que llevaban mucho tiempo con sus parejas.
Después de un año con la misma pareja, la cantidad de NGF o 'molécula del amor' en la sangre de los antiguos 'recién enamorados' cayó a los mismos niveles que en el otro grupo, el de los solteros y comprometidos desde hace tiempo.
El amor tiene fecha de vencimiento, como el yogurt. No es eterno. Nada es para siempre. Todo tiene su final, como decía el gran Lavoe.
Máximo puede durar dos años, refieren los estudios. Pero quienes aún nos mantenemos al otro lado de la ciencia podemos decir que todavía hay amores eternos, mientras duren claro.
el amor acaba
(¿cuántas vidas has empezado en los últimos quince años? Más que los gatos, más de siete seguro?).
El amor se acaba, las ganas también.
Qué debo hacer ahora. La ilusión me embarga por un lado. La pena me hace doler hasta los huesos.
Hay que empezar de nuevo. Miraré la cara más bonita del amor, así los expertos consideren que la emoción del amor dura solo un año.
El amor se acaba, las ganas también.
Qué debo hacer ahora. La ilusión me embarga por un lado. La pena me hace doler hasta los huesos.
Hay que empezar de nuevo. Miraré la cara más bonita del amor, así los expertos consideren que la emoción del amor dura solo un año.
31 de enero de 2007
Cuánto es lo normal
¿Qué es ser un adicto al sexo? ¿Cuántas veces debes querer para que se te considere un adicto (a)? Dicen los expertos que lo normal es cuando los dos se sienten cómodos, así sea toda la noche y lo que queda del día. Cierta vez, en aquella casa de Chorrillos de Huaylas, pasé demasiadas horas entre la sala y mi habitación haciendo el amor como una verdadera adicta. Recuerdo la silla amarilla, dando tumbos de un lado a otro. Recuerdo aquel sofá moviéndose por toda la sala. Me recuerdo incansable. No había tomado Red Bull, pero recuerdo que nunca me di cuenta del momento en que amaneció. Ni siquiera me percaté de la hora del almuerzo. Cuando mi acompañante dijo: "un cevichito" caí en la cuenta de que no había dormido. Ella decía que yo era una golosa. El amor me movía, el amor me daba fuerzas, qué mejor energizante que el amor.
Otra noche, otro acompañante.
Era imposible tolerar su cuerpo sin tocarlo. Las ganas ahogan y liberan. Esa noche, yo me liberé y me ahogué con su cuerpo de mujer completa. No fueron tantas horas como en Chorrillos, la cama no bailó sola, pero la ternura se impuso. Y en medio de esa especie de paraíso yo dije te amo por primera vez. Lo sentí allí abajo. Dice una terapeuta que el primer te amo, en medio del acto sexual, te sale de la vagina. Pues eso ocurrió.
Desde entonces, he ido pensando con mi vagina. Así como muchos hombres piensan con el pene, yo -en el amor-pongo mi cerebro entre las piernas. Casi siempre. Recuerdo que aquella vez ella no dijo te amo. Dijo te quiero, dijo que se estaba enamorando, que faltaba poco, que estaba camino a eso. BAH!
Otra noche, sola.
Nunca fui una adicta. Solamente fui una apasionada.
El amor fue mi combustible, mi enfermedad.
Otra noche, otro acompañante.
Era imposible tolerar su cuerpo sin tocarlo. Las ganas ahogan y liberan. Esa noche, yo me liberé y me ahogué con su cuerpo de mujer completa. No fueron tantas horas como en Chorrillos, la cama no bailó sola, pero la ternura se impuso. Y en medio de esa especie de paraíso yo dije te amo por primera vez. Lo sentí allí abajo. Dice una terapeuta que el primer te amo, en medio del acto sexual, te sale de la vagina. Pues eso ocurrió.
Desde entonces, he ido pensando con mi vagina. Así como muchos hombres piensan con el pene, yo -en el amor-pongo mi cerebro entre las piernas. Casi siempre. Recuerdo que aquella vez ella no dijo te amo. Dijo te quiero, dijo que se estaba enamorando, que faltaba poco, que estaba camino a eso. BAH!
Otra noche, sola.
Nunca fui una adicta. Solamente fui una apasionada.
El amor fue mi combustible, mi enfermedad.
En tu cama, y en la mía
Estoy en mi cama pensando. Imagino tu mirada triste y deseo abrazarte, y recuperar las horas perdidas, el tiempo que nos debemos, que nos robamos, el sexo que nos merecemos. Tu voz me duele, tu tristeza me arrincona. Las ganas no se detienen, a veces. El deseo persiste. Yo en tu cama, tú en la mía. Yo pensando, tú deseando. Yo sonrío, y tú lloras, yo lloro y tú sonríes.
No es la primera vez que estoy en este limbo. Me conozco la historia de memoria. Nada peor puede pasarme.
No es la primera vez que estoy en este limbo. Me conozco la historia de memoria. Nada peor puede pasarme.
30 de enero de 2007
Nosotras que nos queremos tanto
La pasión se esfuma. A mi me duró casi diez años. Moría por tocar su cuerpo, porque sus manos me rozaran. Podía cruzar Lima entera, en una combi, de madrugada, bajo amenaza de que los pirañitas me destrocen por ir a su encuentro y sentirme su mujer, como siempre. En ese entonces, quizás, mi falta de experiencia y me exceso de entusiasmo hizo que me complaciera con poco. Hoy, a los 32, veo el sexo de otra manera, aunque debo confesar que una nube negra va conmigo de aquí par allá.
Un estudio reciente da cuenta de que la pasión persiste entre uno y tres años. A mi me duró casi diez. "El amor está asociado con la presencia de dopamina, un neurotransmisor cerebral asociado con la motricidad, las emociones y los sentimientos de placer. Quienes deseen una pareja duradera deberán compartir actividades interesantes, ingeniosas y excitantes", explica a Clarín de Argentina la antropóloga estadounidense Helen Fisher.
Y es cierto. Durante casi diez años la seguridad de tenerla pendía de un hilo. Hacía cosas interesantes, ingeniosas y excitantes para tenerla a mi lado. Las hice durante casi diez años. Cuando la tuve a mi lado, durmiendo como ahora, la pasión se fue por un tubo negro.
"En el amor pasional nos obsesionamos por nuestro amado y estamos en éxtasis. Es un estado que no podemos controlar", afirma Fisher,
La pasión es un estado de fiebre. Pasa y se acaba, y se lleva el amor, hasta ese amor que parecía indestructible. Arrasa con las ganas.
¿Qué es lo que queda? En mis sucesivos insomnios he llegado a la conclusión certera que lo que queda en esta cama es compañerismo, confianza, seguridad, respeto ( a mi manera, yo sé como), solidaridad. La miro dormir, con sus piernas ahora bronceadas, un short verde limón, y un polito de tiras gris y pienso que esa mujer, que aún me gusta, ha sido mi mujer siempre. Hace un puchero al dormir, como si protestara constantemente contra mis impertinencias, y no puedo evitar sentir que allí está buena parte de mi vida.
¿Hacia dónde te lleva un nuevo amor? Salto al vacío. Llamémosle cobardía. Sí pues. Si la pasión, como dice Fisher, se acaba entre uno y tres años, yo me pregunto para qué darme el gusto de uno o tres año de pasión, cuando al final también se me irá todo por el tubo.
Posiblemente, este sea mi lugar. Asomo a la ventana. Los cerros no me dejan verte. Me duele el alma. ¿Por qué es tan difícil decidir?
Un estudio reciente da cuenta de que la pasión persiste entre uno y tres años. A mi me duró casi diez. "El amor está asociado con la presencia de dopamina, un neurotransmisor cerebral asociado con la motricidad, las emociones y los sentimientos de placer. Quienes deseen una pareja duradera deberán compartir actividades interesantes, ingeniosas y excitantes", explica a Clarín de Argentina la antropóloga estadounidense Helen Fisher.
Y es cierto. Durante casi diez años la seguridad de tenerla pendía de un hilo. Hacía cosas interesantes, ingeniosas y excitantes para tenerla a mi lado. Las hice durante casi diez años. Cuando la tuve a mi lado, durmiendo como ahora, la pasión se fue por un tubo negro.
"En el amor pasional nos obsesionamos por nuestro amado y estamos en éxtasis. Es un estado que no podemos controlar", afirma Fisher,
La pasión es un estado de fiebre. Pasa y se acaba, y se lleva el amor, hasta ese amor que parecía indestructible. Arrasa con las ganas.
¿Qué es lo que queda? En mis sucesivos insomnios he llegado a la conclusión certera que lo que queda en esta cama es compañerismo, confianza, seguridad, respeto ( a mi manera, yo sé como), solidaridad. La miro dormir, con sus piernas ahora bronceadas, un short verde limón, y un polito de tiras gris y pienso que esa mujer, que aún me gusta, ha sido mi mujer siempre. Hace un puchero al dormir, como si protestara constantemente contra mis impertinencias, y no puedo evitar sentir que allí está buena parte de mi vida.
¿Hacia dónde te lleva un nuevo amor? Salto al vacío. Llamémosle cobardía. Sí pues. Si la pasión, como dice Fisher, se acaba entre uno y tres años, yo me pregunto para qué darme el gusto de uno o tres año de pasión, cuando al final también se me irá todo por el tubo.
Posiblemente, este sea mi lugar. Asomo a la ventana. Los cerros no me dejan verte. Me duele el alma. ¿Por qué es tan difícil decidir?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)