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16 de mayo de 2009

Tus amigos virtuales



Ya perdí la costumbre boba de cambiar mi estado civil en Facebook cada vez que peleo con R. Sin embargo, persisto en colocar mensajes estupidos como: “Más sola que una mosca” / “…y un día se manda todo al diablo, y no hay retorno” o “Esperando que R. me preste atención”.

No sé cuándo perdí el pudor. Quizás todo empezó cuando nació este blog, y mis problemas sentimentales, y felicidades también, quedaron en vitrina. Descubrí entonces que más personas de las que imaginaban estaban al tanto de mi minúscula existencia.

Desconocidos me preguntan cómo está R. en medio de una reunión cualquiera (léase conferencia o un evento como el del Día del Internet), o gente de la que apenas conozco el nick pregunta por Vodka, mi gata; o me pide el teléfono de César, mi brujo, o el celular de mi psicóloga.

“Lo que te hizo tu ex es realmente horrible, te entiendo”, me escribió alguien en Twitter. Y yo me quedé de una pieza. Antes de preguntar cómo sabía, desde dónde me estaba espiando, o si conocía a mi ex... recordé mi vida escrita en este blog.

Era una chica española, lesbiana, que vivía en Canada, que sabía tanto de R., como de mi sabrosa causa. Y así podría enumerar demasiados ejemplos de chicas y chicos que se declaran mis amigos de Twitter, de Facebook, del blog. Y yo también los identifico así: mis amigos del blog, de Twitter, del Facebook…

Si me preguntaran si sería capaz de dar marcha atrás, y borrar todo lo que de mí se sabe en este blog y en mis mensajes al vuelo en Facebook, la respuesta sería que NO, porque una vez que te expones, ya no hay retorno.
Y no me arrepiento, pero sí me mido, aunque a veces explote y teclee estupideces que me hacen más vulnerable. Felizmente siempre hay alguien cerca –un amigo virtual-que te sugiere: Borra eso.

Dicen que uno se expone y hace amigos virtuales, y transcurre en una vida digital para estar menos solo. Dicen que uno escribe un blog para tener ‘amigos’ que en el mundo real son 10 y que en el virtual pueden llegar a 922 (como es mi caso en Facebook). Sí, quizás es así. Quizás gracias a este blog me siento menos sola, menos boba, menos perdida…pero qué tanto son tus amigos tus amigos virtuales, qué tanto les importas, qué tanto quieren saber de ti, qué tan cierto es que están allí para cuando los necesites…

Un amigo virtual desaparece cuando le haces click a Eliminar. Un amigo virtual desaparece cuando no se conecta, cuando no postea, cuando no twittea, cuando no está en Facebook… Un amigo virtual desaparece cuando regresa al mundo real, donde tú no estás. Y entonces te queda tu R., y tus cuatro gatas, los 10 amigos de siempre, de toda la vida (real), y el cigarrillo que tienes en la mano.