17 de enero de 2007
16 de enero de 2007
Sexo sí, sexo no
Hoy desperté con la sensación de que se puede vivir sin sexo. Qué pesimismo, no entendía cómo podría escribir una columna semanal con tremenda resolución entre mis piernas. Pensaba que los teóricos suelen hacerla linda en este y en casi todos los países del mundo, que debía profundizar en la teoría y dejar la acción para los otros, para los felices y radiantes.
Luego pensé que podía ser una buena vouyerista, con lo que ello implica: excitarme mirando.
Bueno, creo que en eso estoy. Esta es la etapa que quiero en mi vida. Cierra todas las puertas, porque comenzaré a mirarlo todo para saciar mis ganas. Tápate porque te estoy mirando. Soy capaz de robarte el bikini con los ojos, de despojarte de esa minifalda, de arrancarte esa blusa escotada. Me basta mirarte.
Luego pensé que podía ser una buena vouyerista, con lo que ello implica: excitarme mirando.
Bueno, creo que en eso estoy. Esta es la etapa que quiero en mi vida. Cierra todas las puertas, porque comenzaré a mirarlo todo para saciar mis ganas. Tápate porque te estoy mirando. Soy capaz de robarte el bikini con los ojos, de despojarte de esa minifalda, de arrancarte esa blusa escotada. Me basta mirarte.
12 de enero de 2007
La niña mala de Vargas Llosa
Hace unos días, mientras pasaba mis vacaciones en Ambo, Huánuco, culminé la lectura de Las travesuras de la niña mala, de Vargas Llosa. Es uno de mis escritores favoritos. Me sorprendió la temática de su novela, pues Vargas Llosa no se mueve exactamente como pez en el agua en lo que concierne al amor y al sexo. Sin embargo, nuestro primer escritor -como siempre- deja como siempre una historia para recordar. Así, Ricardito y su tortura -esa niña mala que pasa de chilenita en Miraflores, a guerrillera en Cuba, a esposa de un funcionario de la embajada de Francia, a esclava de un jefe de la yacuza y a amante de un viejo rico- nos muestran hasta qué punto el amor puede ser impredecible y destructivo. ¿Por dónde te lleva el amor, el deseo, la ilusión? Durante más de cuarenta años, toda una vida, Ricardito ama y desea a una mujer que solo hacia el final de su vida entiende que su mejor y único refugio es él, su eterno enamorado, el don nadie por el que jamás dio nada, pues nada tenía para darle.
Ricardito amaba las miserias que ella le daba. En la cama ella nunca fue apasionada ni cariñosa. Disfrutaba (así lo parecía) del sexo oral. Ricardito se la pasaba allí hasta que ella estallara de placer. Verla feliz, en el breve orgasmo, era el único premio que recibía por tanta espera, tanto desamor, tanta burla.
¿Quién no ha tenido una niña mala en su vida? Los que saben de lo que hablo podrían decir que solo por una niña mala se siente verdadero amor. Yo pienso que las niñas malas como las buenas inspiran, pero nada mejor que una niña mala para hacernos el corazón pedazos.
Ricardito amaba las miserias que ella le daba. En la cama ella nunca fue apasionada ni cariñosa. Disfrutaba (así lo parecía) del sexo oral. Ricardito se la pasaba allí hasta que ella estallara de placer. Verla feliz, en el breve orgasmo, era el único premio que recibía por tanta espera, tanto desamor, tanta burla.
¿Quién no ha tenido una niña mala en su vida? Los que saben de lo que hablo podrían decir que solo por una niña mala se siente verdadero amor. Yo pienso que las niñas malas como las buenas inspiran, pero nada mejor que una niña mala para hacernos el corazón pedazos.
5 de enero de 2007
Perdiste un amante
A veces se piensa que es posible mantener una relación clandestina. Se cree que a escondidas todo funcionará mejor, que será más intensa, que la emoción te hará cada segundo del día más feliz. Mentira. O, por lo menos, eso me pasó a mi.
La angustia por el amante insatisfecho crece a medida que pasan los días. Estás en blanco, sin saber qué hacer, atada de manos, ideando formas para huir de la cárcel que es tu otra vida, la bonita, la rosa.
Cuando te das cuenta de que es imposible complacer a quien te espera, cuando ya te cansaste de llorar, sabiendo que no te puedes soltar de la cuerda, lo que sigue será igual de doloroso, pero a la larga más práctico: perder a tu amante.
Desde esa noche que lo decidiste, te has prometido no afligirte más, asumir que te dejó y convencerte de que tu egoísmo es tan grande que no permitirías que mientras te espere vea y se refugie en alguien que sí puede darle su tiempo y hasta sus ganas. Decides perderlo, aun sabiendo lo que te costará. Decides al mismo tiempo ser feliz, y convencerte a cada instante que esa persona ya tiene un amor. Ahora es el momento de volver a empezar, ahora sí.
En el fondo sabías que su espera, su sacrificio, su aguante sería diminuto. Ahora te toca aceptar que nunca fue lo que dijo ser.
La angustia por el amante insatisfecho crece a medida que pasan los días. Estás en blanco, sin saber qué hacer, atada de manos, ideando formas para huir de la cárcel que es tu otra vida, la bonita, la rosa.
Cuando te das cuenta de que es imposible complacer a quien te espera, cuando ya te cansaste de llorar, sabiendo que no te puedes soltar de la cuerda, lo que sigue será igual de doloroso, pero a la larga más práctico: perder a tu amante.
Desde esa noche que lo decidiste, te has prometido no afligirte más, asumir que te dejó y convencerte de que tu egoísmo es tan grande que no permitirías que mientras te espere vea y se refugie en alguien que sí puede darle su tiempo y hasta sus ganas. Decides perderlo, aun sabiendo lo que te costará. Decides al mismo tiempo ser feliz, y convencerte a cada instante que esa persona ya tiene un amor. Ahora es el momento de volver a empezar, ahora sí.
En el fondo sabías que su espera, su sacrificio, su aguante sería diminuto. Ahora te toca aceptar que nunca fue lo que dijo ser.
3 de enero de 2007
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