
El título de este post parece el nombre de una telenovela mexicana, pero me parece el más correcto para describir lo que pretendo. La escena es casi como sigue: un café de Buenos Aires, de luces ámbar y con una barrera que no impide cazar en el aire el olor delicioso de los fumadores (ya no fumo, pero me gusta el olor).
Yo estaba devorando alguno de los doce libros que me había comprado, o quizás estaba leyendo mis diarios argentinos favoritos, aquellos que siempre leo por la Internet. Yo estaba leyendo, muy cómoda, cuando reparé en mi ausencia y la miré. Ella me miraba, adivinando quizás que estaba feliz, con mi lectura, mi café, y sus ojos.
Y entonces le dije que eso era el amor. Estar con ella, ella conmigo, pero cada una en su propio espacio. No tienes que preocuparte de hablarle bobadas para que te sienta presente (valga la redundancia), no tienes que contarle chistes o recordarle la hora a cada rato. Simplemente ella está en lo suyo, y yo en lo mío, en el mismo lugar, casi rozando nuestras manos, pero dueñas de un silencio único e invalorable.
Esa es una de las señales del amor. Cuántas veces fui payaso de mi entonces pareja, cuántas veces me desviví en hablar bobadas, cuántas veces bailé un baile que no era el mío solo por agradarle. Esa no era yo. Esa era infelizmente yo. Esa ya no soy yo. Hoy soy más yo que nunca, y eso me hace feliz, hondamente feliz.
Pero hay más señales del amor. Tengo una breve lista:
1) Es amor cuando solo necesitas de su olor para sentirte plena.
2) Es amor cuando no necesitas explicar tu miedo, tu dolor y tu angustia. Ella lo sabe. Ella lo intuye. Ella lo imagina.
3) Es amor cuando tus pasos te llevan solo a ella.
4) Es amor cuando sabes que ningún beso te llenará como el de ella.
5) Es amor cuando eres capaz de decirle: "Esa chica está buenísima". Y escuchas que ella te dice: "Sí, buenísima". Y luego, como que la vida sigue, ella y tú se abrazan, se besan, y se aman, capaces de entender que la chica buenísima es solo eso: una chica buenísima. Y ya se fue.