29 de septiembre de 2008
Sí, fui infiel (1)
25 de septiembre de 2008
Sueños interruptus
PD: Como yo firmo lo que escribo (por más estúpido que sea), los comentarios anónimos, poco inteligentes y evidentemente malintencionados los elimino. A las que pretenden lanzar nombres sobre la identidad de "la única con la que tengo permitido tener sexo aunque sea alguna vez en la vida antes de morir" debo decirles que esa única no tiene que ver con mi pasado. Ojalá fuera una ex. Y algo más: soy fiel.
17 de septiembre de 2008
Amor gay
Les invito a leer su post. Una lección breve y sencilla de periodismo, de tolerancia y de libertad.
15 de septiembre de 2008
Córtate las venas
En el blog Calamaro en Lima de El Comercio, el autor preguntaba cuál era la frase favorita de esa canción.
Y encontré mi frase:
"Quiero vivir dos veces
para poder olvidarte...".
Los fans de Calamaro estamos esperando el día del concierto.
9 de septiembre de 2008
Cosas que nunca debes decirle a una chica
La experiencia no me ha servido de nada. Mi pareja y varias amigas dicen que he tenido tantos amores en la vida que ya tendría que saberme todas las estrategias para amar bien y no sufrir nada. Sí pues. Experiencia he tenido. Pero la experiencia cuando está de por medio el corazón y el sexo no sirve de nada. Así que pese a todos los esfuerzos por demostrar madurez y canas, lo real es que meter la pata y caer en torpezas de adolescente son situaciones que en algún momento llegan de nuevo a tu vida, para sorprenderte y hacerte recordar que todavía te falta vivir bastante más.
A propósito de esta reflexión y a punto de tomar mi avión a Bogotá -sin pareja y por trabajo-, he decidido hacer una breve lista de cosas que nunca JAMÁS se debe decir a una chica. No importa si esa chica es lesbiana, o si es casada, divorciada, primeriza en el amor, trajinada de corazón, lesbiana de clóset, confundida... Basta que sea mujer.
1. No le digas que te mueres de amor por ella cuando dudas de su amor.
2. No le digas que es la más bella cuando tus ojos siempre buscan la perfección en cualquier esquina.
3. No le digas que le serás fiel toda la vida, porque nunca se sabe si al cruzar la calle encontrarás a esa otra mujer, capaz de hacerte prometer lo mismo al primer beso.
4. No le digas que el mejor sexo ha sido con ella, porque al mes de hacerlo posiblemente la chica exhibirá signos de agotamiento, clásica confianza que le da haber sido la mejor.
5. No le digas que por ella serías capaz de dejarlo todo. Y aunque el condicional (ías) te da licencia para quizás no dejar nada, mejor guarda silencio. Sobre todo si la chica en cuestión está aferrada al tronco de su familia, de su pasado o de sus miedos.
6. No le digas que nunca la olvidarás porque algún día te despertarás preguntándote por qué no la extrañas, por qué no sientes su olor en tus manos.
7. No le digas que no eres celosa porque nunca se sabe el día en que desconfiarás hasta de sus zapatos.
8. No le digas que no tienes amigos, porque no hay ser en este mundo que no los tenga. Y cuando estos reclamen su espacio, ella te demandará por el contrato de exclusividad.
9. No le digas que escribes cuando estás triste porque en cualquier texto tuyo encontrará huellas de tu melancolía.
10. No le digas que la extrañas a cada minuto porque se preocupará tremendamente al caer en la cuenta de que no te extraña ni siquiera a cada hora.
11. No le digas mi gata y tú son mis dos verdaderos amores. Se verá tentada a matar a tu gata.
12. No le digas que le confiarás las claves de tu correo electrónico, blog, Facebook y Hi5. Te las pedirá al día siguiente y se instalará, muy cómoda, a manejar todas tus cuentas.
13. No le digas que ya no le dirás nada, porque preguntará y preguntará hasta hacerte decir -incluso- que este post tiene la rabia y la tristeza de alguien que todavía no aprende a amarse a sí misma para ser amada y amar mejor.
14. No le digas que quieres vivir con ella, porque quizás piensa que la quieres de nana.
15. No le digas que no te haga promesas, porque no las hará y ya se sabe que lo que más esperas en esta vida es una puta promesa, así su tiempo de vida útil sea más breve que la pila de mi vibrador.
7 de septiembre de 2008
¿No te provoca ser mamá?

Hace unos años -cuatro años quizás- pensé en serio en el asunto. Me ilusioné con la idea de embarazarme, o de ver embarazada a mi pareja. Me imaginé cómo sería yo de mamá. Seguro le habría enseñado a leer antes que a comer. Seguro le habría enseñado a amar a los gatos antes que cualquier otra cosa. Lo que me duró la ilusión fue suficiente para imaginar que no sería una mala mamá. Nunca se sabe, la verdad. Fácil me transformaba en una tirana o en una ausente. Pero digamos que terminé mi ilusión creyendo que iba a dar lo mejor de mí, y que no sería una mala mamá.
No sé en verdad qué hubiera sido de mí en ese papel. No lo sé. Solo sé que si nacía hombre se iba a llamar Alejandro. Y si nacía mujer se iba a llamar Alejandra. Hice planes en el cielo. Castillos de arena, les llaman algunos. Mi entonces pareja dijo que ya tenía un hijo y que no quería más niños. Que era demasiada responsabilidad, que yo seguiría trabajando y ella cargaría con todo el trabajo. Dijo que si no durábamos para siempre, el niño o la niña quedaría sin sus dos mamás. Me dijo que tenía miedo. Y finalmente un día dijo que no iba a volver a pensar en el tema. La razón de la ruptura (creo) no fue el futuro bebé, el bebé que no llegó por ningún medio. Fueron otras las razones, menos importantes quizás. Aunque nunca se sabe lo que realmente jode todo.
Hoy volviendo sobre Alejandro (a) pienso que su negativa me golpeó, me partió en dos. En vano hago cálculos pensando qué habría pasado si Alejandro (a) hubiera llegado a casa. Recuperada del asunto hice un plan distinto donde los niños no tenían lugar. Mi vida cambió, aquella relación se fue al tacho, y yo seguí mi rumbo. El dolor quedó allí, como una cicatriz que con el sol se despierta, y que el frío al resecarla también la despierta.
No me provoca ser mamá. Esa es la verdad. No me provoca volver a ilusionarme con un tema que quizás me vuelva a costar una ruptura. No me provoca preguntar qué tratamientos disponibles hay para dos mamás lesbianas. No me provoca nada porque creo que todo ya tuvo su momento, así que ahora ya con la interrogante resuelta me afano en olvidar esa pregunta tan incómoda, y en dejar como única huella este post.