26 de marzo de 2009
¿Te quieres quedar en casa por siempre?
17 de marzo de 2009
Y si ella me fuera infiel
- Portarme como una santa.
- Controlar mis bajos deseos.
13 de marzo de 2009
Sospechosas en Cuba
Ella y yo arribamos al aeropuerto José Martí de
Llevo semanas de insomnio o de un sueño profundo de apenas tres horas. Necesito liberarme de todo estrés. Y ella también pretende relajarse. Hemos pisado
La zona de control migratorio es de un crema pálido y helado. Estoy delante de un uniformado de verde, de ojos verdes y boca carnosa.
Me pide que mire la cámara. Y miro. Como siempre, estas circunstancias me alteran, me hacen sentir terrorista internacional.
Luego pregunta:
-¿Profesión?-. Y yo había recibido la advertencia de decir cualquier cosa menos periodista, pero cómo no sé inventarme profesión dudé y dudé.
Luego dije:
-Comunicadora, Comunicaciones…
El sujeto alzó la mirada, y yo me sentí experta en rastrear comunicaciones del enemigo, especialista en espionaje, ‘chuponeadora’ profesional.
Ella ya había pasado este control. Nos encontramos delante de la faja que lanza las maletas. Me irrita la espera. No soporto mirar maletas que no son mías y que parecen sin dueño, mientras yo aguardo como una boba. No soporto recordar que viajo mucho y mi maleta es prestada. Para no joder a R. decidí mirar a los perros policías. Me parecieron inofensivos. Para no joder a R. comencé a buscar un buen culo cubano, pero solo encontré ejemplares masculinos y, encima, con uniforme.
Observé con calma a los uniformados: eran realmente guapos y rudos. Y en esas estaba cuando el más perfecto de todos me preguntó a qué me dedicaba, por qué estaba en Cuba, cuántas veces había venido, qué estaba ocurriendo en Lima. Respondí amablemente.
Regreso al encuentro de R. Cuando mi nariz detectó el humo de un cigarrillo no dudé en encender el mío. Sí, en Cuba, las indicaciones de NO FUMAR están en todas partes, pero nadie las cumple. La zona de fumadores no existe porque Cuba tiene el aroma del habano y del cigarrillo negro. Así que fumé como para relajarme. Recuerdo haber casi mordido mi cigarro. No quería estar allí. Quería nadar ya mismo.
Las maletas llegaron.
Y con las maletas dos policías de Migraciones.
-Vengan por aquí, ordenaron. Pidieron nuestros pasaportes. Preguntamos si pasaba algo y no hubo respuesta.
Dice R. que yo estaba pálida. Digo yo que R. estaba pálida.
Nos llevaron a la oficina de Migraciones. Yo ingresé primero haciéndome la valiente.
Y entonces una señora oficial me advirtió:
-Le haremos una prueba de explosivos y narcóticos.
R. estaba afuera. Cuando la puerta se cerró me sentí prisionera de guerra.
-Escuchó: Explosivos y narcóticos- reiteró la mujer, ruda y sin alma de cubana. La cara del comandante y de Raúl me miraban desde el fondo.
Pensé:
- Lo más explosivo que he tocado en los últimos días, meses, y hasta años ha sido el culo de mi chica. Lo más narcótico que he tocado ha sido este pucho de mierda que nunca debí encender.
Al rato me hicieron salir. Luego entró mi novia, más firme que yo, pero pálida.
Yo sudaba más y más.
Ella abandonó la sala al poco tiempo.
-Bienvenidos a Cuba-dijo el atractivo y desmarcado oficial. No parecía anfitrión.
Las dos salimos desvanecidas del aeropuerto. Habían pasado 45 minutos. Yo murmuraba varios hijos de puta, mientras mi chica intentaba reconstruir mis torpes movimientos, miradas y absurdas reacciones, siempre de sospechosa, de terrorista internacional.
¿Por qué nos eligieron a nosotras dos, tan dulces, tan enamoradas, tan simples entre tanto gringo en el lugar?
-Un chico gay estaba en el cuarto de al lado. Le hicieron la misma prueba-dijo R.
-Sería demasiado pensar que nuestros dedos meñiques nos hubieran delatado, y si así fuera me parece de lo más absurdo, pues muchísimos gays y lesbianas arriban por estos lares. No ignoro la represión contra los homosexuales en Cuba, pero hay una mayor apertura. Hay pequeños y significativos avances. Sin embargo...el camino por la tolerancia es largo y espinoso
Quedaban dos opciones para explicar nuestra calidad de sospechosa:
-El azar, mi amor. Yo soy piña.
Y la otra:
-Mi estúpida y nerviosa declaración sobre mi profesión.
Llegamos al hotel, tomamos varias cervezas y mojitos, caminamos por la playa de Varadero, y cuando la luna ya nos iluminaba la cara nos fuimos a la cama.
Me abracé a su cuerpo pequeño, me abracé muy fuerte y luego me dormí, segura y confiada.
Cuba es un país maravilloso, donde cualquiera es sospechoso. Y eso jode, pero en sus calles y en sus gentes hay una belleza que conmueve y enamora.
Ella y yo no olvidaremos el mensaje de bienvenida que nos dejó en la cama matrimonial la camarera. No sé si ella nos adivinó lesbianas y pareja, pero armó con las sábanas unos curiosos corazones para desarmar como luego desarmamos.
8 de marzo de 2009
No es un manifiesto, pero se parece

1 de marzo de 2009
La noche de No busco novio
Algunas de las fotos de la noche de No busco novio, mi libro, el libro de este blog.
Lo mejor de la noche: mi madre, mis hermanos y Alberto, el marido de mi mamá, en primera fila, emocionados y felices. Entiendo que el esposo de mi madre ha 'secuestrado' mi libro, quiere ser el primero en leerlo. Mi madre y los chicos se pelean el segundo lugar. A Alberto no le digo papá. Lo conocí cuando tenía 15 años, pero siento que lo es, siento que es el papá que nunca tuve cerca. Cuando mi madre se enteró de la orientación sexual de su hija fue Alberto quien le recomendó tomar aire antes de armar un escándalo. Fue Alberto el que abrió las puertas a mis parejas de turno, el que sacó una cerveza para brindar, el que hacía bromas para romper el hielo...
Lo mejor de la noche: la sonrisa de R. El estrés había cedido. Ella estaba en primera fila, más linda que nunca, olvidándose por un momento que estaba en el clóset.
Lo mejor de la noche: encontrar a mis ex alumnos de la San Martín, a mis compañeras de colegio, a mis amigas(os) del Twitter, a los periodistas de Perú.21, a los bloggers, a una chica que llegó de la Selva con un regalo para mí... Me quedé pensando en una señora de 70 años que -con un bastón y ayudada por una enfermera- se me acercó para que le dedicara el libro. Fue un momento que me robó del lugar, y me hizo pensar en quién sería esta mujer, qué historias en común guardamos las dos, qué secretos compartimos.
Lo mejor de la noche: liberarme del estrés, del maquillaje, y hacer el amor, hacer el amor, hacer el amor.
EL VIDEO DE LA NOCHE GRACIAS A El ÚTERO DE MARITA